ILUSIÓN

El verano pasado me apunté a un proyecto de la Fundación Josep Carreras para la investigación de la Leucemia y quise hacer un poco de eco sobre ello. Me puse en contacto con una amiga periodista, que me consiguió una entrevista en el Diario de Gipuzkoa. Al ir a hacerla, los nervios y la inseguridad se apoderaron de mí y estuve a punto de decir que no quería hacer ni la entrevista, ni que se conociera que había participado en el proyecto. Por suerte, para cuando me dí cuenta, estaba ocupando casi una página entera del periódico apoyando las donaciones de médula y la investigación contra la leucemia.

Las cosas las tenemos que hacer con ilusión. Sino, es mejor dejarlas para otro rato. O simplemente dejarlas. En el ejemplo anterior, os he puesto la situación de una primera exposición al público, y una primera vez de relatar una historia con pelos y señales. Por el agobio y el pánico al que dirán, perdí la ilusión en un pispas de lo que estaba haciendo, y en menos de lo que me hubiese gustado me olvidé por qué lo estaba haciendo. Me anticipé a lo que iba a suceder pensando en lo que podía pensar la gente al enterarse y ver mi cara ahí, con todos esos calvarios escritos al lado. Al cabo de unos días (y de unas mini-vacaciones) me topé con las buenas ideas: debía cambiar mi forma de pensar si quería ayudar a los demás niños que estaban pasando por la enfermedad en ese momento, así que le llamé a la periodista y me preparé con ilusión, con alegría, sintiéndome bien y con ganas de conquistar.

A veces es complicado ver el lado bueno de las cosas, pero creo que incluso en los malos momentos se pueden sacar muchos aspectos positivos como conocerse a uno mismo, recuperar aspectos de nuestra vida olvidados, solidarizarnos con otros… etc. Puede que algunos aspectos de nuestra vida no vayan como nos gustaría, pero no por eso todo lo demás tiene que ir mal, es sólo cómo nos tomemos las cosas lo que hace que tengamos una vida más o menos estable y satisfecha.

Por eso la actitud ante la vida es primordial: ir poco a poco solucionando nuestros asuntos (repito) y hacer las cosas con alguna ilusión, con algún fin que nos acerque a algo que nos guste, ayuda mucho a no agobiarse tanto.

Y si no encontramos algo que nos haga vibrar, siempre se puede pedir ayuda, que desde fuera todo se ve más claro, hasta que encontremos algo que nos haga recuperar esa energía. Pero recordando siempre, eso sí, que la búsqueda empieza desde nosotros, desde nuestra voluntad, y que sin ella las cosas no van a cambiar.

Así que cuando pierdas las ganas por algo o alguien, mientras buscas la causa y la solución, no descuides los demás aspectos de tu vida y sigue preparándote para ellos con ilusión, para reconquistarte a ti mismo y al resto del mundo.

http://www.fcarreras.org/reportaje-del-diario-vasco-deia_450994.pdf

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